En apenas un instante, un momento, un segundo en el que uno se equivoca al elegir el camino. A partir de ahí cada paso que damos nos aleja de nosotros mismos. No tenemos consciencia de los errores que cometemos, una sensación, una voz interior que nos indica que algo va mal...
Y aunque esa voz está ahí seguimos adelante, ignorándola, equivocándonos, casi a consciencia.